Mons. Alejandro Goic, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, afirma que la Iglesia, de cara al país, asume hoy la defensa de la vida inocente con la misma fuerza que lo hizo ayer, en otras circunstancias, por fidelidad en su seguimiento de Cristo.
En un artículo de opinión que publica hoy El Mercurio, Mons. Goic comenta la reciente resolución de la Contraloría General de la República, que aplica una sentencia del Tribunal Constitucional sobre la distribución de la llamada "píldora del día después".
"Hemos escuchado diversas opiniones favorables a este producto que nos preocupan profundamente, pues es un tema en extremo delicado, que toca el derecho humano más fundamental de todos: el derecho a la vida. Nos duele también que entre las consignas que se levantan se ofenda a las legítimas convicciones religiosas de personas y grupos", señala el Presidente de la CECh.
Citando a un autor español, afirma que en el último medio siglo se ha ido desvinculando la sexualidad primero del matrimonio, luego de la procreación, y finalmente del amor, situación que algunos consideran como "un gran signo de la libertad y del progreso" pero que ha terminado favoreciendo la promiscuidad sexual y, a la larga, ha aumentado los embarazos precoces y los abortos. "Ante esta realidad, ¿cuál es nuestra preocupación como personas y como sociedad por la soledad y las lágrimas de quienes han jugado con el amor y con la vida?", se pregunta el obispo de Rancagua.
Agrega que con la oferta masiva de la "píldora del día después" se intenta sustituir la formación ética mediante el uso de recursos técnicos. "Desde el punto de vista ético, el solo hecho de que existan datos que muestren que es probable que esta "píldora" tenga un efecto "interceptivo" o abortivo hace que sea inadmisible su uso para quienes respetan la vida de los seres humanos. La dignidad de las personas exige que la sociedad proteja a quienes no pueden ejercer la autonomía, como es el caso del ser humano antes de su implantación. El uso de fórmulas que tienden a desfigurar esta realidad no debe confundirnos", manifiesta.
FUENTE: OFICINA DE COMUNICACIONES Y PRENSA - CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE
En un artículo de opinión que publica hoy El Mercurio, Mons. Goic comenta la reciente resolución de la Contraloría General de la República, que aplica una sentencia del Tribunal Constitucional sobre la distribución de la llamada "píldora del día después".
"Hemos escuchado diversas opiniones favorables a este producto que nos preocupan profundamente, pues es un tema en extremo delicado, que toca el derecho humano más fundamental de todos: el derecho a la vida. Nos duele también que entre las consignas que se levantan se ofenda a las legítimas convicciones religiosas de personas y grupos", señala el Presidente de la CECh.
Citando a un autor español, afirma que en el último medio siglo se ha ido desvinculando la sexualidad primero del matrimonio, luego de la procreación, y finalmente del amor, situación que algunos consideran como "un gran signo de la libertad y del progreso" pero que ha terminado favoreciendo la promiscuidad sexual y, a la larga, ha aumentado los embarazos precoces y los abortos. "Ante esta realidad, ¿cuál es nuestra preocupación como personas y como sociedad por la soledad y las lágrimas de quienes han jugado con el amor y con la vida?", se pregunta el obispo de Rancagua.
Agrega que con la oferta masiva de la "píldora del día después" se intenta sustituir la formación ética mediante el uso de recursos técnicos. "Desde el punto de vista ético, el solo hecho de que existan datos que muestren que es probable que esta "píldora" tenga un efecto "interceptivo" o abortivo hace que sea inadmisible su uso para quienes respetan la vida de los seres humanos. La dignidad de las personas exige que la sociedad proteja a quienes no pueden ejercer la autonomía, como es el caso del ser humano antes de su implantación. El uso de fórmulas que tienden a desfigurar esta realidad no debe confundirnos", manifiesta.
FUENTE: OFICINA DE COMUNICACIONES Y PRENSA - CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE