La guerra en el Este debida a las riquezas minerales produce cien mil nuevos desplazados
ROMA, jueves, 22 de noviembre de 2012 (ZENIT.org).- Los responsables
de la Iglesia católica africana reunidos en Kinshasa, capital de República
Democrática del Congo, están escandalizados por los desarrollos recientes que
afectan al este del país, y temen una nueva tragedia humanitaria.Los obispos africanos se expresan con una sola voz declarando: "Estamos indignados y sorprendidos de comprobar que la guerra puesta en marcha en el este de la República Democrática del Congo hace algunos meses está extendiéndose y causando de nuevo un drama humano más grande”.
Lo prelados africanos y las Caritas afirman que miles de hombres, de
mujeres y de niños, víctimas de la angustia de esta guerra que les es impuesta,
están desamparados y tirados una vez más sobre el camino en una indigencia
total en Goma y en sus alrededores.
Están a merced de las inclemencias, a merced del hambre, a merced de la
violación y de toda clase de abusos, incluido el reclutamiento de niños. Esto
constituye una ofensa a su dignidad de persona humana y de hijos de Dios.
"Los representantes de Caritas Goma consideran que los últimos combates
forzaron a cien mil personas a huir, muchos han huido de sus campos y sus
comunidades en busca de un lugar más seguro al oeste del país”.
Oswald Musoni, director de Caritas Goma afirma que "las oficinas de
Caritas están abiertas de nuevo y todo nuestro equipo está sobre el terreno
para evaluar las necesidades de las comunidades afectadas por el
conflicto”.“Hoy la situación en Goma es tranquila pero vivimos en la
incertidumbre de lo que mañana nos traerá".
Los obispos africanos declaran estar convencidos de que la cuestión “no
está ni en la guerra ni en la conquista, sino más bien en la cooperación entre
los pueblos y que la integridad territorial de la República Democrática del
Congo debe ser protegida y respetada por todos”. “Con este fin --añaden--,
consideramos que la explotación ilegal de los recursos naturales, que es la
principal causa de esta guerra, debe acabar”.
Los obispos llamaron a la comunidad internacional a poner fin al
sufrimiento y la desesperación de la población civil en el este del Congo.
Consideran que la ONU, la Unión africana, la Unión Europea, el gobierno
congoleño, los gobiernos regionales afectados y las multinacionales de
extracción de minerales deben afrontar las causas del conflicto a través del
diálogo para poner fin al ciclo de la violencia.
Los responsables de decisiones en la Iglesia en África declararon:
"Los autores de esta violencia y esta destrucción deben ser llevados ante
la justicia”.
Traducido de la edición francesa de ZENIT por Raquel Anillo