sábado, 19 de marzo de 2011

EL AGUA BEBIDA DIVINA

El agua es el nutriente cuya carencia ocasiona la muerte a más corto plazo. Apreciar su importancia con medidas oportunas podría revertir la creciente escasez del recurso.
Cuando Tales de Mileto afirmó que el agua era el principio de todas las cosas no estaba muy lejos de la exacta definición e importancia del líquido vital que luego afirmarían los científicos.
La teoría del filósofo griego, calificada de exagerada por algunos expertos de la época, se ajusta sin embargo al clamor mundial contemporáneo sobre la necesidad de valorar el recurso y sensibilizar a las personas para evitar su despilfarro y su contaminación.

Medidas que de cumplirse beneficiarían a los mil 500 millones de habitantes de todo el orbe que carecen de agua potable, así como a otros 500 millones de 29 países afectados por la insuficiencia del líquido.

Causas de la escasez del agua

De acuerdo con el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos las causas de tal fenómeno se deben a la multiplicación del consumo en los últimos 50 años dada la creciente
explosión demográfica, y sobre todo, a la contaminación de mitad de los ríos y lagos del planeta por parte del hombre.

Otro motivo desencadenante de la situación es la desigual distribución de las precipitaciones. Según los meteorólogos, dos tercios de la población mundial vive en zonas que solo reciben un cuarto de las lluvias registradas en el orbe. Como consecuencia inmediata, cada año se reportan unos tre mil 350 nuevos casos de enfermedades y 5, 3 millones de muertes asociadas a la falta de agua apta para el consumo humano.

Déficit y contaminación en paises pobres

Estudios realizados por la Naciones Unidas (ONU), detallan aún más los nefactos efectos que acarrea el fenómeno. Entre éstos se encuentra el hecho que el 50% de la población en paises en vías de desarrollo sufre todo tipo de males relacionados con el deficit, y que el 80% de las afecciones más frecuentes en esas mismas naciones tienen como causa al agua contaminada.

Agua potable y sed

Usada desde la época más antigua para saciar la sed, regar los cultivos, entre otros fines, el agua es el nutriente cuya carencia origina el fallecimiento a corto plazo (no más de diez días). Una mínima liberación del agua, digamos un 0, 5 por ciento del total que hay en el organismo
(60% del peso corporal), es capaz de hacernos sentir mucha sed.
Sin embargo, si la pérdida oscila entre un uno o dos por ciento, genera una sed intensa; si supera el 10% , produce alteraciones graves; y si alcanza el 20% , ocasiona una deshidratación tal que puede conducir a la muerte.

Composición del agua

La composición del agua fue desentrañada entre los años 1781 al 1783 por los científicos Henry Cavenidesh, inglés, y el francés Antoine Lovoisier. Ellos legaron a la historia química que el higrógeno y el oxígeno conformaban el imprescindible líquido, incoloro, inodoro e insípido en su uso potable.
Formadora de océanos, lagos, ríos, manantiales y glaciares ocupan la mayor parte de la Tierra
-el 70 por ciento-, pero sólo un tres por ciento puede ser bebida o utilizada en procesos agrícolas o industriales debido a la salinidad del porcentaje restante.

Usos del agua

Según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la agricultura consume el 70 % del agua existente; la industria y el sector energético el 22% ; y la alimentación y la higiene humana sólo el 8% .
Otras utilizaciones son: como hábitat para numerosos organismos; destilada en procesos medicinales; oxigenada, como decolorante y desinfectante; y en su variante pesada en la física nuclear.
Pero, indudablemente, su virtud esencial es la de devolver al organismo la líquida energía que lo revitaliza. Así como la más sutil flor requiere de ella para abrise al mundo, el hombre necesita su presencia para continuar andando.